¿Por qué nos sentimos cansados estos días de cuarentena?

Hoy muchas personas experimentan fatiga a pesar de estar confinadas en sus casas. Recomendaciones.

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Ha pasado más de un mes de cuarentena, de un obligado encierro en casa, podrían ser la “oportunidad perfecta” para descansar, relajarse, disfrutar la vida, desarrollar un ‘hobby’, leer los libros atrasados, organizar y hasta trabajar con tranquilidad. Sin embargo esto, pasadas cuatro largas semanas, se ha convertido en un factor de ansiedad, irritabilidad y gran cansancio físico.

Según los expertos, esto tiene mucho que ver con la incertidumbre y una gran paradoja: la obligación de permanecer en la casa, que es en esencia el lugar de la pertenencia, confraternidad, tranquilidad y la proyección de los sentimientos hacia el entorno. Pero lo que ocurre es que la cuarentena rompió ese patrón y convirtió a millones de hogares en el epicentro de situaciones de tensión y estrés individual y colectivo.

Querer salir del confinamiento, hacerle un conteo regresivo al aislamiento van ligados directamente al concepto que la Organización Mundial de la Salud tiene de calidad de vida, en el que confluyen componentes emocionales, físicos, y de relaciones que en un contexto cultural y de valores equilibran al ser humano en cada momento.

El riesgo frente a un nuevo virus pone a los individuos en una alerta permanente que se manifiesta en una gran ansiedad, a la que se le pueden sumar componentes económicos y sociales que rompen cualquier precepto de equilibrio o calidad de vida.

En un estado de preocupación permanente, en el cual nada se sabe, es difícil sacarle el gusto a la vida, esta sola condición podría ser suficiente para influir en nuestro equilibrio orgánico.

Muchas personas tienen inquietudes que los sobrepasan, tanto que la calidad del sueño puede verse afectada no solo por defecto, sino también por exceso. La abolición de rutinas, el no cumplimiento de horarios y las preocupaciones afectan de manera directa la forma como la gente duerme y eso repercute en el rendimiento diario y en las emociones, y genera cansancio.

Pero hay más, porque si bien en la casa se puede realizar actividad física e incluso practicar algún deporte, lo cierto es que, independientemente de las condiciones, se ha comprobado que el confinamiento induce al sedentarismo, y puede incrementar factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, el aumento de la frecuencia cardiaca y naturalmente el aumento de peso.

Y si a esto se le suma que la persona puede aumentar el consumo habitual de alcohol u otras sustancias psicoactivas, la situación empeora.

Sobre el sedentarismo, son suficientes 72 horas de quietud o de variación a la cantidad de movimiento normal para deslizarse hacia un desacondicionamiento que afecta de manera progresiva el funcionamiento de músculos, articulaciones y tejidos blandos. Lo anterior determina, según la especialista, la aparición de retracciones, espasmos y desequilibrios musculares que pueden manifestarse con dolor, fatiga y sensación de cansancio físico que el sueño o el descanso no logra reparar.

También se ha comprobado que en cuanto a las dietas, la cuarentena promueve una mayor ingesta de calorías que sumadas a la quietud favorece la aparición del sobrepeso.

Por otro lado, frente al teletrabajo, si no hay reglas claras, se pueden perder los límites, literalmente excederse, a la vez que se realzan los comportamientos propios de los mamíferos en cautiverio, lo que puede disparar el estrés de una forma considerable.

¿Qué hacer?

Todo lo anterior, que explica esa sensación de cansancio que muchas personas manifiestan por estos días, puede sonar catastrófico, pero también hay quienes aprovechan muy bien el tiempo, se organizan y han tomado este periodo como pruebas para su voluntad y la capacidad que tienen para reinventarse en esta nueva cotidianidad.

Y es que es mucho lo que puede hacer por usted mismo y para liberarse de este cansancio. Para empezar, la primera tarea para combatir el cansancio es evitar el sedentarismo, “cansando” nuestro cuerpo, para que al finalizar el día pueda descansar mejor, especialmente con ejercicios de estiramientos. De lo contrario, esta quietud resultará en un círculo vicioso de inmovilidad y agotamiento.

Una vez se logre reactivar el movimiento, lo ideal es incorporar otros hábitos de vida saludable como la buena nutrición. La alimentación debe ser completa, equilibrada, suficiente, diversificada e inocua.

Por último, los expertos recomiendan mantener el orden en cada aspecto de la vida, mantener horarios de trabajo, de comidas, de sueño y de descanso. También evitar los excesos, de cualquier tipo, que pueden terminar por producirnos más ansiedad. Regalarse tiempo de descanso con alguna actividad que lo relaje, sin que incluya estar en la cama.

Y, por supuesto, cuidar ante todo las horas de sueño, desconectarse del celular por lo menos 30 minutos antes de dormir para conseguir un sueño más profundo y tranquilo.

Para todos, superar la cuarentena será un reto diferente; lo cierto es que no tiene que ser una tortura agotadora. Todo consiste en encontrar el orden y la actividad que nos permita sentirnos activos y vivos.

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