Así fue el paso de Antoine de Saint-Exupéry por Guatemala

Esta es la historia de la estadía del famoso escritor francés en Guatemala, que lo inspiró a escribir el memorable libro -El Principito-.

0
491

En 1938, el aviador y escritor francés Antoine Saint-Exupéry comenzó un viaje desde Nueva York, camino a Punta Arenas, en América del Sur. En su camino, estuvo “sin pensarlo” mucho tiempo en Guatemala, pues la vida le daría un giro inesperado. Se cree que el francés encontró inspiración para escribir su más célebre obra, El Principito en tierras chapinas.

Historia

Durante su viaje en avión, él y su mecánico decidieron hacer una escala en Guatemala para abastecerse de gasolina y luego dirigirse a Bogotá, pero al momento del despegue, el avión tuvo una complicación. El ala izquierda se cortó, haciéndolos girar y caer a 800 metros del campo en donde habían despegado.

En ese momento, su esposa Consuelo se encontraba en su país natal, El Salvador. Al momento de conocer la noticia del accidente de su esposo vino para cuidarle las heridas sufridas por este casi fatal suceso.

Antoine Saint-Exupéry sufrió varias fracturas, además una fuerte infección en el brazo derecho que casi le cuesta su amputación. El aviador pasó 5 días en coma.

El mecánico y amigo de Saint-Exupéry contó en algunos relatos que fueron transportados al Hospital Militar. Sus heridas fueron tratadas y el francés se quedó en la ciudad de Antigua Guatemala durante su recuperación.

El libro El Principito fue publicado en 1943. A la fecha, algunos críticos creen en la teoría de que el francés se inspiró en los paisajes guatemaltecos para dicho libro.

Similitudes de El Principito con Guatemala

Al final del día, él y su esposa acostumbraban a pasear en la ciudad empedrada, donde crecen muchas rosas. Además, Antigua Guatemala está rodeada de los volcanes Agua, Fuego y Acatenango.

Este detalle es muy similar a los 3 volcanes del hogar del Principito, el asteroide B612. Incluso, igual que en la obra dos están activos -el de Fuego y Acatenango– y uno extinguido -el de Agua-.

También cabe destacar que el Cerro de Oro, que se puede observar desde el lago Atitlán, tiene un gran parecido con una de las ilustraciones en el libro. De hecho, la boa que se tragaba a un elefante es una de las imágenes más memorables del relato.

Consuelo, su esposa, escribió una vez: «Se cayó en la parte de atrás de mis volcanes, donde nació en su corazón el canto de amor del pequeño príncipe por su rosa».

Si desea más información, le sugerimos ver el siguiente enlace:

Artículo anteriorHoy se celebra el día Internacional de los Trópicos
Artículo siguienteConsejos de Harvard para que tus relaciones íntimas sean ¡increíbles!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí