¿Qué dice la ciencia sobre la caída del cabello?

¿De dónde salen esos pelos que encuentras en la ducha, en la silla de la oficina…? Espera, antes de empezar a preocuparte en exceso, veamos qué dice la ciencia al respecto.

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De repente, un día, el lavabo, el cepillo, las camisas están llenos de pelos que parecen tuyos. Todos. Miras al espejo, separas las raíces para confirmar si hay cada vez más hueco entre tus cabellos y ya empiezas a imaginar qué tal quedarías en los selfies con gorra. ¡Para! Antes de entrar en una espiral de preocupación, analicemos qué dice la ciencia sobre esos cabellos que encuentras donde y cuando no desearías… y qué soluciones plantea para revertir el proceso.

“Esto no es normal…”

Error. Sí es normal. De hecho, se calcula (de media, obviamente) que una persona sana puede llegar a perder entre 100 y 150 cabellos cada día, de los, aproximadamente 100.000 que adornan la cabeza de un adulto.

¿Qué dice la ciencia? Cada folículo piloso sigue un ciclo que dura aproximadamente entre dos y seis años, por lo que forma parte de este ciclo de renovación del cabello que se nos caigan tantos y tan a menudo. No todos nuestros cabellos están en el mismo momento de su ciclo de vida a la vez (si fuera así, pasaríamos una fase de calvicie total al menos una vez cada cuatro años), y los que llegan al final de su vida (fase telógena) se van desprendiendo con la fricción del lavado, con el cepillado…

“En primavera, la caída se acelera”

Puede ser cierto, pero no es toda la verdad. Como acabamos de ver, tus cerca de 100.000 cabellos siguen un ciclo completo de nacimiento, crecimiento, lucimiento y “aparcamiento en el cepillo” y cada uno lleva su ritmo. Ahora bien, hay un par de momentos a lo largo del año en los que las concentraciones plasmáticas de hormonas (tanto en hombres como en mujeres) puede acelerar la pérdida temporal de pelo, y coincide que esos picos se dan en primavera y otoño.

“Es la vida loca”

Sí, sufrimos estrés, nos ponemos nerviosos, o tristes, vivimos situaciones fatigantes, pero los cabellos no se lanzan en caída libre huyendo de una mala situación emocional. Según la ciencia, lo que sucede es que, en momentos de ansiedad y tensión, tu cuerpo produce radicales libres que dañan los tejidos, se reduce el aporte sanguíneo y, por ejemplo, se queda “desabastecido” de nutrientes el flanco capilar.

Para contrarrestar esto, existen en el mercado muchos productos que, en síntesis no detienen la caída del cabello, pero sí ayudan a que su impacto sea menor. Lo ideal y más acertado es llevar una alimentación saludable, tomar agua, hacer ejercicio y no ingerir licor ni fumar cigarrillos, comprobando una vez más que solo la vida saludable, le puede devolver al cuerpo esa vitalidad que tanto se anhela.

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