Muere el hombre al que se trasplantó un corazón de cerdo

En un primer momento, su cuerpo no rechazó el órgano del cerdo, lo que reivindicaba la gran promesa del mundo de los exotrasplantes, o trasplantes entre distintas especies.

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El corazón de un cerdo latió dentro de un cuerpo humano durante dos meses. David Bennett, de 57 años, que recibió el órgano de un animal modificado genéticamente a comienzos de enero en un trasplante histórico, falleció este martes en el hospital de la Universidad de Maryland.

Fue en ese mismo centro médico donde el pasado 7 de enero recibió el corazón de un cerdo en un trasplante experimental que se consideró un hito para la ciencia.

Bennett estaba desahuciado: sufría dolencias cardiacas graves y, por las mínimas posibilidades de supervivencia, le rechazaban de las listas de espera para recibir un corazón humano. «Era morirme o hacer este trasplante», dijo Bennett antes del trasplante experimental, aprobado por la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) pocos días antes.

«Quiero vivir. Sé que es una posibilidad muy remota, pero es mi última opción».

En un primer momento, su cuerpo no rechazó el órgano del cerdo, lo que reivindicaba la gran promesa del mundo de los exotrasplantes, o trasplantes entre distintas especies: revolucionar la medicina con órganos animales para combatir la escasez de órganos humanos disponibles y viables.

Bennett sobrevivió al trasplante y, aunque no llegó a ser dado de alta del hospital, empezó a hacer terapia física, pudo compartir tiempo con su familia y hasta vio la Super Bowl, la final del fútbol americano, el pasado 13 de febrero. El corazón del cerdo tenía diez modificaciones genéticas -incluidas la inserción de seis genes humanos- para facilitar su adaptación al cuerpo del receptor y evitar el rechazo.

Su corazón prestado, sin embargo, se paró este martes. El hospital de Maryland no dio indicaciones sobre si se había producido un rechazo. «No hay una causa identificada obvia sobre su fallecimiento», dijo el hospital en un comunicado. Sus responsables aseguran ahora que no podrán decir nada hasta que no elaboren un examen extensivo de las causas del fallecimiento, que publicarán en un artículo en una revista científica.

Entre ellos está Bartley Griffith, el doctor que dirigió el trasplante, que pasará a la historia como el primero de este tipo. “Fue un paciente noble y bravo, que peleó hasta el final”, dijo Griffith.

El hijo del fallecido, David Bennett Jr., tuvo palabras de agradecimiento al equipo médico. «Estamos agradecidos a cada paso innovador, cada sueño loco, cada noche sin dormir dedicados a este esfuerzo histórico. Esperamos que esta historia sea el principio de la esperanza, no su final».

Polémica por el uso de un animal

El trasplante fue polémico no solo por el uso de un animal para el trasplante. También porque se conoció que Bennett tenía antecedentes criminales: apuñaló a un hombre por un ataque de celos hace 34 años. Dejó a la víctima paralizada y con problemas médicos que arrastró toda su vida, hasta que murió a los 40 años.

Su trasplante, pese al fallecimiento, es el paso más significativo en la carrera de los xenotrasplantes, que busca remediar una tragedia continua: cada día mueren en EE.UU. una docena de personas en la lista de espera para recibir órganos. 

En octubre, un equipo de Nueva York logró conectar de manera externa un riñón -el órgano más trasplantado- de cerdo con un paciente en muerte cerebral. En enero, se logró algo similar en la Universidad de Alabama, pero ya con el riñón dentro del cuerpo, también con un paciente en muerte cerebral. Se espera que a finales de año se realice de forma experimental con pacientes en vida, como era el caso de Bennett. Informe extraído de abc.es

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